Punto de no retorno

martes, 9 de septiembre de 2008

PUNTO DE NO RETORNO

Navegando por internet sin rumbo definido, encontró un término enraizado en la navegación aérea que se hundió firmemente en su retina, como si no pretendiera en ningún otro momento llegar a desprenderse. Era punto de no retorno. Entre la Wikipedia y un par de páginas especializadas configuró en su cabeza un mapa que delineaba una explicación más o menos coherente:

“Punto durante el despegue en el que ya no hay suficiente pista por delante de la aeronave para que se detenga en condiciones de seguridad; llegado a ese punto, el avión está comprometido a despegar. En caso de abortar el despegue ya traspasado este punto, muy posiblemente el avión se salga por el final de pista y sufra un accidente. Se estima que los daños serían más graves que incluso despegando con cualquier tipo de problema, porque se supone que tras el punto de no retorno cualquier fallo se podrá tratar con un mayor margen de seguridad en el aire, aunque sea crítico.”

No le dio tiempo al reloj a caminar por su cíclico sendero cuando inevitablemente extendió ese término a su propia existencia, que como todas no era más que una sucesión de aterrizajes y despegues, vuelos frustrados y alas rotas. Sentía que ya le había segado el invisible filo del punto de no retorno, que la misma inercia de la vida le empujaba a abandonar de manera irrevocable el sueño que durante una época había palpado en la tierra, sobre esas ruedas que ahora le negaban la posibilidad de deshacer el camino errado. Pero a pesar de que todo indicaba a que nunca podría volver atrás, se comprometió a luchar por abortar ese despegue al que forzadamente se había asomado, a probar cada uno de los mandos de la cabina para retornar a aquel recóndito vestigio que apenas sus ojos entornados lograban esbozar a lo lejos, mientras se perdía más allá de la interminable pista de acero.

1 comentarios:

Sabela dijo...

Muy bueno, el relato. Me gusta. Hasta me he enterado de lo que es el punto de no retorno en un avión. Mira tú qué cosas. Con lo que me gustan a mí los aviones... Estoy deseando volver a montar en uno!En fin, me voy a hacer tartas ;) quéroteee