Existencia de madera

sábado, 7 de febrero de 2009

Decidió deshacerse de los muebles que le estorbaban. Primero cargó con dos sillas, después fue un escritorio, por último un tablón con puntas. Con esto hizo una pila en la parte trasera del jardín, y le prendió fuego. Mientras se consumaba la obra, distinguió claramente entre las llamas un cuerpo, un rostro, algo que quizás un día había pretendido ser una persona.

Nadie lo llamó asesino porque entre las cenizas no se hallaba ningún hueso calcinado.


2 comentarios:

Un estertor dijo...

Me gusta esta, repentinamente, macabra lectura.

Muy amable, oiga.

Otto dijo...

Interesante, muy interesante. Breve, profundo y atractivo.