[No había cañerías...], Siri Hustvedt

lunes, 14 de diciembre de 2009


No había cañerías, y la casa no hacía ruido. Los grillos, constantes y caóticos, conforman un millón de voces al anochecer. Ahora este es mi país, dijo él mientras conducía a través de las llanuras deshabitadas de Dakota del Sur, con el lino azul y el maíz creciendo como siempre, donde uno puede ver hasta el infinito. Este es el país de mi padre, extremado y ventoso, ardiente o insoportablemente frío, y en primavera, la violencia de los capullos rotos y la corteza extraña de los sauces blancos, la presencia diminuta de flores silvestres en el musgo húmedo es la vista que elijo, cerca del suelo, con una mejilla en el fango junto al riachuelo y después dormitando con el ruido de los grillos. El día que me miré al espejo no sabía que cuando uno besa es imposible ver nada; ciega la proximidad a medida que una cara penetra la otra. Es breve y solo queda el estremecimiento del recuerdo mientras recorro la calle. El azafrán nace en primavera, abre rápido y al poco tiempo se marchita.


Siri Hustvedt, Leer para ti, Bartleby Editores, Madrid, 2007.

2 comentarios:

julián dijo...

Guauuuuu "peazo" cambio do aspecto.

Me gusta.

Un saludo
Jujujulián

raquel dijo...

Después de año y medio sin cambios, ya le iba tocando pasar por taller xD