El hombre de hielo, Federico Fuertes Guzmán

miércoles, 12 de octubre de 2011
Hombre de hielo, Waldemar Sorychta

EL HOMBRE DE HIELO

Mientras dirige el agua caliente desde el grifo hasta sus zonas íntimas la fogosa Dolly sonríe: «No ha estado mal, pero a ratos parece un hombre de hielo». Terminados los ritos de higiene vuelve al salón dispuesta a contagiarle su calor. Sus pechos necesitan otro baile y se desbordan inquietos por las fronteras de la toalla. Pero el hombre de hielo no está. Dolly no comprende nada y llora. Sus lágrimas se mezclan con un enorme charco aparecido frente a la chimenea. ¿Por qué se ha marchado y dejado su ropa tirada frente al fuego? No hay explicación. Dolly añade nuevos troncos al fuego y enciende un cigarro. ¿Qué he hecho mal, hombre de hielo?


Federico Fuertes Guzmán, Los 400 golpes, e.d.a., Benalmádena, 2008, p. 94.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincidencia o realidad...

raquel dijo...

... lo que al menos parece es que fue la chimenea, y no la mujer, la que realmente supo hacerlo disfrutar.