[Nuestro destino...], Juan Carlos Pajares Iglesias

martes, 12 de abril de 2016
Tiempo, memoria y existencia, Ji Seok Cheol


   Nuestro destino es al fin y al cabo otro lugar de paso.


Juan Carlos Pajares Iglesias, Corner of the silenced, Eolas, León, 2013.
  

[No maldigas el camino...], Juan Carlos Pajares Iglesias

jueves, 7 de abril de 2016
Camino a través de hierba alta, Pierre-Auguste Renoir


No maldigas el camino cuando ascienda serpeante y escarpado porque es el que te llevará hasta casa.
    

Juan Carlos Pajares Iglesias, Corner of the silenced, Eolas, León, 2013, p. 61.

[Papel mojado], Jean Baudrillard

miércoles, 6 de abril de 2016
Francesca Woodman


El menor de nuestros gestos está regulado por signos neutralizados, indiferentes, equivalentes, como los signos que regulan la «estrategia de los juegos». Pero la verdadera ecuación está más allá y lo desconocido es precisamente la variante de la simulación que hace del mismo arsenal atómico una forma hiperreal, un simulacro que nos domina a todos y que reduce cualquier evento al nivel de escenografía efímera, transformando la vida que se nos concede en supervivencia, en una apuesta sin apuesta, ni siquiera en una letra girada contra la muerte, sino en un papel mojado.


Jean Baudrillard, Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, 1978, p. 65.
 

Miedo, José Mateos

martes, 5 de abril de 2016
Iceberg entre niebla, Gerhard Richter

MIEDO

Noche de niebla.
Y nada es tan extraño
como yo mismo.


José Mateos, Haikus y otras pinceladas, Ediciones El Sitio, Sevilla, 2003.
 

[El subrayado...], Sergio Chejfec

domingo, 3 de abril de 2016
s.ofie.le bilder


   El subrayado asedia la lógica de la lectura, o sea, la progresión ecuánime de la línea, y de este modo irrumpe en la escritura del otro, en este caso del autor del que se trate, desde una lógica insólita. En un paso más adelante, el subrayado vendría a ser un generador de elipsis discursivas que se sirve de un tejido tramado por otro. Uno podría decir: el subrayado es la escritura por otros medios.


Sergio Chejfec, Últimas noticias de la escritura, Jekyll & Jill, Zaragoza, 2015, pp. 79-80.

La espera, Txuma Murugarren

sábado, 2 de abril de 2016
Riccardo Magherini

LA ESPERA

   Está sentado en el poyo que hay fuera del banco. Está fumando un cigarro. Esperando a alguien. Yo también estoy esperando, en la acera de enfrente, y sin nada más en qué ocuparme, le miro de vez en cuando. Al principio no parece preocupado, espera tranquilo, con confianza. Pero pasados los primeros diez minutos, comienza a mirar a uno y otro lado, cada vez con más frecuencia. Se está haciendo tarde. Así y todo, permanece sentado en el poyo. Saca el teléfono móvil y lo examina, comprueba que no haya llamadas perdidas. Lo veo entre los autobuses y los coches que cruzan por la carretera, a ratos, como cuando ponen esas luces como flashes en las discotecas, con un extraño asincronismo. Ahí está, piensa por un momento, y es que al final de la calle, entre la gente, ha visto a un desconocido que se parece a su amigo. Se ha levantado, pero enseguida se ha dado cuenta de que no es él. De todos modos, ha decidido permanecer de pie, apoyado contra la pared del banco.  Ha encendido otro cigarro, pero ahora, cuando ha llevado la cabeza hacía el mechero que mantiene entre las manos, sigue mirando de reojo a uno y otro lado. No quiere perder ni un solo momento. Porque es muy posible que en ese exacto segundo pase su amigo. Así lo cree al menos. Son las paranoias de la larga espera. El último síntoma del estrés que crea el esperar. De repente, parece que se da cuenta de lo absurdo de su situación. No vendrá y yo aquí, cada vez más nervioso. ¿Pero que me importa a mí que no venga? Ha mirado hacia mi lado. Se ha dado cuenta de que yo también estoy esperando a alguien. Se le ha encendido el semblante. Se ha sentido solidarizado conmigo. Y espera lo mismo a cambio. He metido las manos en los bolsillos. Ya no mira a uno y otro lado. En vez de eso, me mira a mí, cada vez con más frecuencia. Me han tocado en la espalda. Es mi amigo. Ha venido. Juntos nos hemos dirigido calle arriba. Antes de desaparecer en el cruce de calles, he mirado al chico del banco. Él me mira a mí. Triste. Me he sentido como un cabrón.


Txuma Murugarren, Larrialdietakaro irteera / Salida de emergencia, Palas Atenea, Madrid, 2011.
  

[Primeros brotes...]

viernes, 1 de abril de 2016
Resiliencia, Olli Syrjäkari

Primeros brotes.
Pero en el reloj, óxido...
Sigue el invierno.