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[Y casi siempre nada], Michel Houellebecq

domingo, 24 de febrero de 2019
El futuro, René Magritte


En la vida puede ocurrir todo, y casi siempre nada.


Michel Houellebecq, Plataforma, Anagrama, Barcelona, 2004. Traducción de Encarna Gómez Castejón.

[Eternidad cerrada], Michel Houellebecq

miércoles, 30 de enero de 2019
Resistencia humana [serie], Iban Ramón 


Yo recordaba los lugares de mi vida, los recordaba perfectamente, con una precisión quirúrgica, inútil. Mi memoria de las fechas era más dudosa, las fechas carecían de importancia, todo lo que ocurría, ocurría para la eternidad, ahora lo sabía, pero se trataba de una eternidad cerrada, inaccesible.

Michel Houellebecq, Serotonina, Anagrama, Barcelona, 2019. Traducción de Jaime Zulaika.

[La felicidad], Michel Houellebecq

lunes, 28 de enero de 2019
Francesca Woodman


Había conocido años agitados sin acercarse realmente a la felicidad, pero ¿quién puede hacerlo?, pensaba ella. Ya nadie será feliz en Occidente, pensaba además, hoy debemos considerar la felicidad como un ensueño antiguo, pura y simplemente no se dan las condiciones históricas.


Michel Houellebecq, Serotonina, Anagrama, Barcelona, 2019. Traducción de Jaime Zulaika.

[Vencer la esperanza], Michel Houellebecq

viernes, 25 de enero de 2019
Brooke Shaden


Dios mío, ¡qué difícil es vencer la esperanza, qué tenaz y astuta es!


Michel Houellebecq, Serotonina, Anagrama, Barcelona, 2019. Traducción de Jaime Zulaika.

[El mecanismo sigue girando...], Michel Houellebecq

sábado, 19 de enero de 2019
Agujero negro, Pejac


No se puede hacer nada con la vida de la gente, me decía, ni la amistad ni la compasión ni la psicología ni la comprensión de las situaciones tienen la menor utilidad, la gente se fabrica ella misma el mecanismo de su desdicha, le da cuerda y luego el mecanismo sigue girando, ineluctable, con algunos fallos, algunas debilidades cuando la enfermedad interviene, pero sigue girando hasta el final, hasta el último segundo.


Michel Houellebecq, Serotonina, Anagrama, Barcelona, 2019. Traducción de Jaime Zulaika.

[Vamos hacia el desastre...], Michel Houellebecq

martes, 12 de diciembre de 2017
Linda Plunkett


Vamos hacia el desastre, guiados por una imagen falsa del mundo; y nadie lo sabe... Mientras insistamos en una visión mecanicista e individualista del mundo, seguiremos muriendo. No me parece sensato empeñarse durante más tiempo en el sufrimiento y en el mal. Hace cinco siglos que la idea del yo domina el mundo; ya es hora de tomar otro camino.


Michel Houellebecq, Intervenciones, Anagrama, Barcelona, 2010.

[Cae la tarde...], Michel Houellebecq

domingo, 21 de mayo de 2017
 Saori Ninomiya



Cae la tarde, portadora de paz y de amargura;
La sangre late en las venas al ritmo aletargado
Del fin de la jornada; los cuerpos están embrutecidos,
Mañana por la mañana el cielo se cubrirá de bruma.

Un aire calmo y cobrizo circula entre los cuerpos
Que se embadurnan de aceite y sonríen a la muerte,
Programados en sus genes y en sus costumbres;
Una cometa vacila, ebria de soledad.

Se paraliza la tarde, la cometa cae;
El niño está ante ella, contemplando la tumba
Entre las varillas rotas, los restos de la vela,
En la perfecta indiferencia de la naturaleza.

El niño mira fijamente al suelo y su alma se depura;
Haría falta un gran viento que dispersase la arena,
El redundante océano, el aceite y la carne miserables;
Haría falta un viento fuerte, un viento inexorable.

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Michel Houellebecq, Configuración de la última orilla, Anagrama, Barcelona, 2016.
 

[Basta con unos segundos], Michel Houellebecq

domingo, 30 de octubre de 2016
Hacia la próxima noche #9, Yusuke Yamatani



Cuando muere lo más puro
Cualquier gozo se invalida
Queda el pecho como hueco
Y hay sombras por donde mires.

Basta con unos segundos
Para eliminar un mundo.

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Michel Houellebecq, Configuración de la última orilla, Anagrama, Barcelona, 2016.

[Hemos querido vivir], Michel Houellebecq

sábado, 17 de septiembre de 2016
Rayografía. Desnudo con vapor, Man Ray



En la contradicción que inunda nuestras mañanas
Respiramos, es cierto, y el cielo está apacible;
Pero ya no creemos que la vida sea posible,
Ya no tenemos la impresión de ser humanos.
La infancia se ha acabado, se han repartido las cartas;
A fuerza de costumbre y de renuncia,
Hemos ahogado los gritos de la pasión;
Nos encaminamos hacia el fin de la partida.
El polvo se arremolina sobre el suelo gris, moviente;
Un golpe de viento surge y purifica el espacio.
Hemos querido vivir, quedan trazas de ello;
Nuestros cuerpos aletargados se suspenden a la espera.

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Michel Houellebecq, Configuración de la última orilla, Anagrama, Barcelona, 2016.
  

Cara B, Michel Houellebecq

martes, 19 de julio de 2016
Cara B, Damien Olsen


CARA B

Y entonces de repente todo pierde su atractivo
El mundo sigue ahí, repleto de objetos variables
De discreto interés, fugitivos e inestables,
Una luz mortecina baja del cielo abstraído.

Es la cara B de la existencia,
Sin placer ni verdadero sufrimiento
Salvo aquellos que derivan de la usura,
Cualquier vida es una sepultura

Cualquier futuro es necrológico
Ya sólo nos hiere el pasado,
El tiempo de la ebriedad y el sueño,
La vida no tiene nada de enigmático.



Michel Houellebecq, Configuración de la última orilla, Anagrama, Barcelona, 2016, p. 37.
  

(un momento de cosmología), Michel Houellebecq

martes, 12 de julio de 2016
Naturaleza muerta con libro, Lucien Freud


(un momento de cosmología)

Cuando la noche se desmenuza en lentos pájaros
Y los días ya no ofrecen ninguna alternativa
Hay que cesar de vivir, sin demora y sin ruido
La nada nos ofrece una paz relativa

A menos que imaginemos que viviremos de nuevo
Revivir sin conciencia, que nuestros átomos idiotas
Repetitivos y redondos como las bolas de lotería
Se recombinarán como páginas de un libro

Escrito por un cabrón
Y leído por cretinos.


Michel Houellebecq, Configuración de la última orilla, Anagrama, 2016, p. 79.
 

[Cualquier destrucción], Michel Houellebecq

miércoles, 15 de junio de 2016
 Nobuyoshi Araki



   Ninguna posición social, ningún vínculo podía ya darse por descontado. Vivimos en una época en que son posibles cualquier cosa, cualquier destrucción.


Michel Houellebecq, Lanzarote, Anagrama, Barcelona, 2006, p. 90.
  

[A fin de cuentas], Michel Houellebecq

lunes, 16 de mayo de 2016
La puerta al final de la Tierra, Richard Heys



   Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida, siempre acaba con el corazón destrozado. Y entonces uno deja de reírse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fin de cuentas, sólo queda la muerte.


Michel Houellebecq, Las partículas elementales, Anagrama, Barcelona, 2010 (1998).
  

[Ser lectores], Michel Houellebecq

martes, 17 de marzo de 2015
 Ojos en la mesa, Remedios Varo


   Minados por la obsesión cobarde de lo politically correct, pasmados por una marea de pseudoinformación que les proporciona la ilusión de una modificación permanente de las categorías de la existencia (ya no se puede pensar lo que se pensaba hace diez, cien o mil años), los occidentales contemporáneos ya no consiguen ser lectores; ya no logran satisfacer la humilde petición de un libro abierto: que sean simplemente seres humanos, que piensen y sientan por sí mismos.
   Con mayor motivo, no pueden desempeñar ese papel frente a otro ser. No obstante, tendrían que hacerlo: porque esta disolución del ser es trágica; y cada cual, movido por una dolorosa nostalgia, continúa pidiéndole al otro lo que él ya no puede ser; cada cual sigue buscando, como un fantasma ciego, ese peso del ser que ya no encuentra en sí mismo. Esa resistencia, esa permanencia; esa profundidad. Todo el mundo fracasa, por supuesto, y la soledad es espantosa.


Michel Houellebecq, El mundo como supermercado, Anagrama, Barcelona, 2005, pp. 67-68.
 

[Con la boca entreabierta...], Michel Houellebecq

domingo, 10 de agosto de 2014
Carpa, Bartolomeo Bimbi


   Con la boca entreabierta, como las carpas, dejamos escapar regüeldos de muerte. Para disimular el olor a muerte que sale de nuestras fauces, que inexorablemente sale de nuestras fauces, emitimos palabras.


Michel Houellebecq, Poesía, Anagrama, Barcelona, 2012, p. 49.

[Tierra], Michel Houellebecq

martes, 22 de julio de 2014
Polvo, Pejac

«Que todo cuanto luce sea destruido.»

Los habitantes del Sol lanzan sobre nosotros una mirada impávida:
Pertenecemos definitivamente a la Tierra
Y allí nos pudriremos, mi amor imposible,
Jamás nuestros magullados cuerpos se volverán luz.


Michel Houellebecq, Poesía, Anagrama, Barcelona, 2012, p. 327.
         

[La felicidad], Michel Houellebecq

jueves, 10 de julio de 2014
Samantha Sealy


   No temáis a la felicidad. No existe.


Michel Houellebecq, Poesía, Anagrama, Barcelona, 2012, p. 23.

[Vivir sin leer], Michel Houellebecq

miércoles, 23 de abril de 2014
El ángel y el lector, Marc Chagall


   Hice un agujero en la arena para enterrar los dos libros; el problema es que ahora tenía que encontrar algo que leer. Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida [...].


Michel Houellebecq, Plataforma, Anagrama, Barcelona, 2002.

[—En cuanto a los honorarios...], Michel Houellebecq

lunes, 26 de septiembre de 2011
—En cuanto a los honorarios, ya se lo dije, habíamos pensado en diez mil euros. Franz, mi galerista, me ha dicho que en vez de metálico podría ofrecerle un cuadro, pero me parece embarazoso, para usted es delicado rechazarlo. Por tanto, a priori, digamos diez mil euros, pero si prefiere un cuadro no hay problema.
—Un cuadro... —dijo Houellebecq, pensativamente—. De todos modos, tengo paredes donde colgarlo. Es lo único que tengo de verdad en mi vida: paredes.



Michel Houellebecq, El mapa y el territorio, Anagrama, Barcelona, 2011, p. 131.

[Al fondo del pasillo...], Michel Houellebecq

domingo, 18 de septiembre de 2011
El arte del café, Amy Zeng


Al fondo del pasillo desembocó en una espaciosa cocina amueblada con armarios de aluminio cepillado que rodeaban una isla de basalto. La nevera estaba vacía, exceptuando una caja de bombones Debauve & Gallais y un envase pequeño de zumo de naranja Leader Price empezado. Lanzando una mirada circular vio una cafetera y se preparó un Nespresso. Olga era dulce, era dulce y amante, Olga le amaba, se repitió con una tristeza creciente al mismo tiempo que comprendía que ya nunca habría nada entre ellos, que nunca podría haber nada entre ellos, la vida te ofrece una oportunidad a veces, se dijo, pero cuando eres demasiado cobarde o indeciso para aprovecharla, la vida recoge sus cartas, hay un momento para hacer las cosas y para abrazar una felicidad posible, ese momento dura algunos días, a veces unas semanas e incluso unos meses, pero sólo se presenta una única vez, y si quieres rectificar más tarde es simplemente imposible, ya no queda sitio para la esperanza, la creencia y la fe, subsiste una resignación suave, una piedad recíproca y entristecida, la sensación inútil y justa de que podría haber ocurrido algo, de que sencillamente uno se ha mostrado indigno del don que le acaban de hacer. Se preparó un segundo café que disipó definitivamente las brumas del sueño, y luego pensó en dejarle una nota a Olga. «Debemos reflexionar», escribió, y luego tachó la fórmula y escribió: «Mereces algo mejor que yo.» Tachó también esta frase, escribió en su lugar: «Mi padre se está muriendo»; entonces se dio cuenta de que nunca había hablado de su padre con Olga y arrugó la hoja antes de tirarla al cubo de la basura.


Michel Houellebecq, El mapa y el territorio, Anagrama, Barcelona, 2011, pp. 219-220.