[Otra cosa clara], Jorge Riechmann

sábado, 17 de agosto de 2019
Tetsuya Ishida


"Sólo una cosa es clara:/ que la carne se llena de gusanos", sostenía Nicanor Parra (en la tercera de sus TRES POESÍAS incluidas en Versos de salón). NicaÑor replicaba con vehemencia: hay otra cosa clara y es que podemos acompañarnos, cuidarnos, amarnos.

Esa carne frágil que se llenará de gusanos es la que cabe acariciar, y la que puede acariciarnos.



Jorge Riechmann, Grafitis para neandertales, Eolas, León, 2019.

[Escribir...], Ursula K. Le Guin

viernes, 9 de agosto de 2019
Flores y libro japonés, Paul Gauguin


Escribir, por supuesto, es en gran parte esperar.


Ursula K. Le Guin, Contar es escuchar, Círculo de Tiza, Madrid, 2018. Traducción de  Martín Schifino.

[Sin manual de instrucciones], Sayaka Murata

lunes, 5 de agosto de 2019
Konbini, Mark Appelboom


La tienda disponía de un manual impecable y me desenvolvía muy bien como dependienta, pero no tenía ni idea de cómo ser una persona normal en un lugar sin manual de instrucciones.


Sayaka Murata, La dependienta, Duomo, Barcelona, 2019. Traducción de Marina Bornas.

[Todo lo que hacemos ahora...], Edward Snowden

sábado, 3 de agosto de 2019
Todo lo que hacemos ahora dura para siempre. No porque queramos recordar, sino porque ya no se nos permite olvidar. Haber ayudado a crear ese sistema es lo que más lamento.

Edward Snowden

[Una vid torcida], Massimo Recalcati

jueves, 1 de agosto de 2019
Los viñedos de Cagnes, Pierre-Auguste Renoir


La fuerza de la educación no estriba en recuperar [la torcedura] para un ideal estándar de normalidad, sino en potenciarla, defenderla, amarla. Ésa es una buena definición de la educación: 'amar la torcedura de la vid'. Es la tarea que aguarda en primer lugar a los padres y en un segundo momento atañe a la Escuela. Hoy el peligro no reside ya en concebir la educación como el molde autoritario de la tradición, sino en asimilarla a la exaltación del principio de rendimiento que transforma la vida en una perpetua competición. Al contrario, la torcedura de la vid exige la excepción, la desviación, la divergencia, la herejía. ¿Acaso no es siempre una herejía la que está en juego en todo proceso de subjetivación? ¿No es ésta la apuesta de todo legado? Reinventar lo que hemos recibido del Otro de manera singular, sintomática, generando un estilo propio, realizar la vocación de deseo, hacer de nuestra vida una vid torcida.


Massimo Recalcati, La hora de clase. Por una erótica de la enseñanza, Anagrama, Barcelona, 2016. Traducción de Carlos Gumpert.