Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Vitale. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Vitale. Mostrar todas las entradas

Reductores de cabezas, Carlos Vitale

domingo, 7 de agosto de 2011
El sacerdote casado, René Magritte


REDUCTORES DE CABEZAS

En una tienda de gorras y sombreros de Barcelona dominaban el arte de reducir cabezas de manera acelerada e indolora. Si a un cliente le resultaba chica una gorra, por ejemplo, el vendedor le rogaba que aguardase un momento, que iría al fondo a ponerla en una horma (inexistente) que la estiraría hasta la medida adecuada. Cuando el vendedor regresaba, el cliente volvía a ajustarse la gorra, se admiraba en el espejo y se iba, orgulloso de su adquisición.


Carlos Vitale, Descortesía del suicida, Candaya, Barcelona, 2008, página 48.

Borrador, Carlos Vitale

martes, 1 de febrero de 2011



BORRADOR



Debería pasarme a limpio.






Carlos Vitale, Descortesía del suicida, Candaya, Barcelona, 2008, página 19.

El bello durmiente, Carlos Vitale

miércoles, 5 de noviembre de 2008

EL BELLO DURMIENTE

Pese a que habitualmente era de muy buen dormir, Lucas Medina estaba desvelado. Decidió levantarse para leer un rato y prepararse una relajante infusión. De vuelta en la cama, encontró a alguien en ella. Pegó un alarido, mezcla de espanto e indignación. Sobre todo al observar que el durmiente se le asemejaba tanto que ni él mismo habría podido distinguirse. ¿Estaba acostado o de pie? ¿Era él quien dormía o era otro? Intentó despertarlo, ¿despertarse? ¡El sueño pesado de siempre! Armándose de paciencia, se echó en un sofá, donde se amodorró hasta el amanecer. Ya se exigiría cuentas cuando sonara el despertador.


Carlos Vitale, Descortesía del suicida, Candaya, Barcelona, 2008, p.68.