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Veracidad de la transmigración de las almas, Miguel Ángel Zapata

domingo, 21 de agosto de 2011
El sueño, Henri Rousseau


VERACIDAD DE LA TRANSMIGRACIÓN DE LAS ALMAS

Qué cosa, el progreso.
Qué cosa esta de estar entre la muerte y la muerte y ponerte en las manos enguantadas de un orfebre del bisturí y salir por tu propio pie de las salas blanquísimas que huelen a cloroformo, qué cosa.
Tras el accidente yo fui el primer hombre que recibió una transfusión completa de sangre de guepardo. Corre ahora por mis venas un torrente de sabana velocísima, de prisa felina y darviniana depredación.
Ya jamás cojo el coche. Cada día atravieso la ciudad de punta a punta, el país recorro de norte a sur cada verano, impulsado por el vendaval de mis piernas todo fibra elástica: a la oficina en cinco minutos, de Madrid a Salamanca en un par de horas. Por el camino, alguna provisión, avituallamiento para el viaje de centella: un guardia urbano, la cajera del súper, un par de niñas haciendo novillos en mi trayecto de revivido infatigable.



Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, pp. 25-26.

Fracaso de los héroes, Miguel Ángel Zapata

lunes, 25 de julio de 2011
FRACASO DE LOS HÉROES

La expedición a la Antártida resultó un éxito total. La estación meteorológica a pleno rendimiento, los estudios sobre el ciclo reproductivo de los pingüinos o los hábitos alimenticios de las focas cangrejeras. El Nóbel a la vuelta de la esquina, unos cuantos paralelos más abajo.
Y encontrar entonces el piano en mitad de la enorme llanura de hielo, ese Stenway de destellos charolados, solitario ataúd de melodías congeladas en la inmensa pista de patinaje del Antártico.
Tras interpretar aquel pingüino minúsculo y vestido de etiqueta el Arabesque nº1 de Debussy y recibir en enfervorizado palmoteo de sus colegas blanquinegros, el vaivén de bigotes de las focas leopardo y los rugidos emocionados de una colonia de leones marinos, mis colaboradores y yo nos retiramos en silencio para iniciar cuanto antes el viaje de regreso a Europa, casi de puntillas, dispersando, taciturnos, a los vientos helados los cientos de hojas ya obsoletas con los exhaustivos datos de nuestros estudios sobre el modo de vida de la fauna polar.

Pingüino azul, Talia Helton


Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, p. 18.

[Nuestro hijo...], Miguel Ángel Zapata

lunes, 27 de junio de 2011
Esponjas de Bonaire, Markus Taurer


Nuestro hijo vive en la esponja de baño que mi chica y yo compartimos de manera poco higiénica, donde pudo engendrarse en la comunión feliz de nuestros fluidos, el gel de avena y el champú anticaspa.
No es gran cosa, no, pero menudea él con brío por entre las oquedades blandas y húmedas, aflorando a veces a la superficie, mínimo y perdido.
Y no acertamos a reconocernos en sus rasgos, preocupados por la paternidad múltiple y latente que vive en esa esponja colectiva que también limpia la piel de mi primo albino, la asistenta turca, el fox-terrier de mi chica y nuestros amigos del Orfeón Donostiarra, que pernoctan en casa cuando actúan en la ciudad.


Miguel Ángel Zapata, Revelaciones y magias, Traspiés, Granada, 2009, página 35.

[El obeso mórbido...], Miguel Ángel Zapata

domingo, 12 de junio de 2011
Eterno retorno, David Boyd


El obeso mórbido bosteza y de su boca surgen los dos hombres más delgados del mundo, y al estornudar éstos, vuelan al exterior desde la noche de cada uno de sus estómagos tres dragones enanos que vomitan fuego y expulsan en su última llamarada cuatro avioncitos en miniatura, dentro de los cuáles podemos atisbar, si aguzamos la vista y lupa en ristre, a un obeso mórbido a punto bostezar.


Miguel Á. Zapata, Revelaciones y magias, Traspiés, Granada, 2009, página 67.

Siento un pinchazo, Miguel Ángel Zapata

lunes, 4 de abril de 2011
Esto es un trozo de queso, René Magritte


SIENTO UN PINCHAZO

El peligro de los Rayos-X, su naturaleza soplona e indiscreta.
Nunca debí saber del queso en forma de corazón que ocupa, ligeramente escorado a la izquierda, el espacio que correspondería a la sanguinolenta víscera bajo mi pecho.
Tampoco debieron decirme que ahí dentro el ratón mordisquea con sus incisivos un pedacito de ese gruyère cada vez que ellas me abandonan, cuando pierdo mi empleo, al fracasar por enésima vez mi equipo en su conquista del campeonato.


Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, pp. 24-25.

Personas que cosas que personas, Miguel Ángel Zapata

martes, 22 de marzo de 2011
PERSONAS QUE COSAS QUE PERSONAS

Sandra Mailbox es una mujer solitaria, abstraída, pasiva, servicial, cuerpo recio y saludable, querencia irresistible por los trajes de chaqueta amarillos.
Sandra Mailbox tiene una boca amplia, turgente en labios, una abertura horizontal que le recorre la cara de oreja a oreja con generosidad de ranura.
Si se la observa bien, Sandra Mailbox parece un buzón.
Cuando cada mañana se mira al espejo, Sandra Mailbox busca y asume en el reflejo, resignada, su perfil postal.
A veces, Sandra Mailbox se detiene en plena calle, estática, la bocaza bien abierta durante horas, casi por capricho, también por consecuente asunción identitaria.
Por la noche, el estómago de Sandra Mailbox amortigua a cada giro sobre el colchón el sonido rugoso de las cartas, los paquetes, las postales que nunca llegarán a su destino.



Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, p. 30.

Robin Hood, Miguel Ángel Zapata

jueves, 17 de marzo de 2011
ROBIN HOOD

Todos admiraban el caparazón gigantesco de mi tortuga de agua.
A nadie podía extrañar que mi tortuga fuera la más pesada del mundo.
A nadie sorprendió que un día desapareciera.
Y nadie se preguntó nunca adónde fueron a parar la mesita de caoba, mi colección de discos de jazz, la cubertería de plata, el gramófono, tres sillas tapizadas de mi coqueto salón.
Ayer aparecieron todas mis cosas en la ribera del río: la mesa dispuesta, cena de lujo, tres a la mesa, Duke Ellington en mi gramófono.
A mi tortuga y su familia les encanta bañarse antes de comer.

Divina tortuga, Zhang Gui


Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, pp. 18-19.

Decepción, Miguel Ángel Zapata

domingo, 13 de marzo de 2011
Caja de cereales Kellogg's, Andy Warhol

DECEPCIÓN

La publicidad es engañosa, una mentira con P.V.P. y actores fuera de lugar.
En los anuncios de aquellos cereales se aseguraba el premio magnífico de una peonza en el interior de la caja. Terminé los cereales, indagué dentro del rectángulo troquelado como un mago en apuros y pude sacar: veinte doblones de oro, un broche de esmeraldas, un ejemplar de la primera edición de la Odisea firmado por su autor, el cartón original de Goya para el tapiz El columpio, una carta de Greta Garbo a su amante Ivana Petruschka, la bota con que Maradona impulsó el balón a la red en el partido ante Inglaterra de Méjico 86, la peluca ensangrentada de Robespierre, un fragmento de roca lunar, el primer bombín cinematográfico de Chaplin con un bastón y un bigotito de pega dentro, el cráneo de Yorick que Hamlet sostuvo en su mano, una sandalia de César con tierra gala en la suela.
Pero (ay, supina decepción) de la peonza prometida, ni rastro.



Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, p. 94.

Ser o no ser, Miguel Ángel Zapata

jueves, 10 de marzo de 2011
SER O NO SER

El superhéroe descubre en pleno vuelo que no lleva capa, que no viste traje colorido e invulnerable, que su barriga cervecera asoma por debajo de la camisa a cuadros.

El superhéroe descubre (tarde) que los cómics son pura ficción, el capricho a veces burlesco de un dibujante aburrido.

Hamlet y Horacio en el cementerio (litografía), Eugène Delacroix


Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, p. 39.

Nieve, Miguel Ángel Zapata

lunes, 21 de febrero de 2011

NIEVE

Nieva nevando nieve. Todo el día. Sin descanso. Una tormenta blanca sembrando de clarificadores copos la aldea.

Entonces, allá arriba, claro, alguien sigue esquilando tierna, demoradamente al cordero místico.




Miguel Ángel Zapata, Baúl de prodigios, Traspiés, Granada, 2007, p. 60.