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En mi oficio o taciturno arte, Miguel d'Ors

miércoles, 26 de mayo de 2010
EN MI OFICIO O TACITURNO ARTE

Tantas noches ansiosas
rebuscando, rompiendo, palpando, sopesando
palabras y palabras —y en las calles brillaban
bares, chicas y motos—
por decir mi verdad, mi clave, el rostro
que llevo en lo secreto de mi sangre,

y todo para nada: para acabar sabiendo
lo que siempre he sabido: que los versos más míos
los han escrito siempre otros poetas.



Miguel d'Ors, La imagen de su cara, Editorial Comares, Granada, 1994, p. 39.

Palinodia, Miguel d'Ors

jueves, 13 de mayo de 2010
PALINODIA

Que me dejes en paz, que ya me aburres. Mira
que eres pesada. A estas alturas de la vida
ya te conozco algo, especie de Antoñita
la Fantástica, y es estúpido que sigas
intentando enredarme —que si aquella llovizna,
que si los viejos robles, el olor de Galicia,
las vacas, los abuelos, las campanas...—. No insistas:
ya sé que todas tus historias son mentira,
que nada sucedió como tú me lo pintas.

Déjame en paz, memoria; no me cuentes mi vida.




Miguel d'Ors, La imagen de su cara, Editorial Comares, Granada, 1994, p. 42.

Variaciones sobre un tema de Stevens, Miguel d'Ors

martes, 11 de mayo de 2010


Mirlo en el medio #3, Jeannette Sarpola


VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE STEVENS

No es el canto del mirlo: es el silencio
que nos deja, un silencio
que es algo diferente del silencio
porque en él suena aún el recuerdo del canto
del mirlo. Ni silencio
ni canto: lo que ocurre cuando el canto
ya ha acabado y aún no ha empezado el silencio.
Puedes llamarlo el alma.



Miguel d'Ors, La imagen de su cara, Editorial Comares, Granada, 1994, página 30.

Urracas de Egham Hill, Miguel d'Ors

URRACAS DE EGHAM HILL

Porque una tarde sola y extranjera —y recuerdo
qué cortante aquel viento—, junto al paso elevado
que lleva a Englefield Green
sobre la carretera Londres-Egham,
de repente graznasteis —negro y blanco—
volando entre los setos mojados; porque entonces
sentí que habíais venido desde mi infancia —viejos
campos de Cotobade...— y por vosotras
aquel rincón ajeno fue un instante mi mundo,

urracas de Egham Hill, quiero dejaros
para siempre volando en estos versos.



Miguel d'Ors, La imagen de su cara, Editorial Comares, Granada, 1994, página 24.

Calendario perpetuo, Miguel d'Ors

viernes, 6 de febrero de 2009

CALENDARIO PERPETUO

El lunes es el nombre de la lluvia
cuando la vida viene tan malintencionada
que parece la vida.

El martes es que lejos pasan trenes
en los que nunca vamos.

El miércoles es jueves, viernes, nada.

El sábado promete, el domingo no cumple
y aquí llega otra vez -o ni siquiera otra:
la misma vez- la lluvia de los lunes.