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[La belleza, alguna vez], Eloy Tizón

martes, 26 de noviembre de 2019
Francesca Woodman


Es difícil asignarle a la literatura una función práctica, dado que lo más probable es que la literatura no sirva para nada, ni mejore ni empeore a nadie, aparte de recordarnos (y no es poco) que la belleza, alguna vez, ha venido a visitarnos.


Eloy Tizón, Herido leve. Treinta años de memoria lectora, Páginas de Espuma, Madrid, 2019.

[Entre dos puntos distantes], Eloy Tizón

sábado, 16 de noviembre de 2019
Momentum, Sayaka Ganz


Todo estaba interconectado. Había vasos comunicantes entre esto y aquello. Y en la página cuatrocientos dieciséis de tu libro leíste que un personaje en París vivía «en el cuarto oloroso a espuma de coliflores hervidas donde había de morir Rocamadour», que era el bebé de la novela de otro autor que se titulaba Rayuela. De este modo ibas entendiendo que tener cultura no consistía en acumular información enciclopédica, nada de eso, sino en afilar tu capacidad para establecer conexiones entre dos puntos distantes.


Eloy Tizón, Herido leve. Treinta años de memoria lectora, Páginas de Espuma, Madrid, 2019.

[Ciervos], Eloy Tizón

martes, 14 de octubre de 2014
Ciervos, Katy Jade Dobson

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   Y ciervos. A menudo los faros del tren sorprendían algún ciervo agazapado, o una cría que pastaba, alzaba la cabeza y se quedaba mirando con resignación el paso de aquella caravana tan molesta, fea y ruidosa, conmigo en su interior, que había que soportar sin más remedio, hasta el momento en que el monstruo se perdía de vista y se evaporaba allá lejos, sin dejar la menor huella, como si toda nuestra vida no fuese más que un sueño visto a través de los ojos de un cadáver.


Eloy Tizón, Técnicas de iluminación, Páginas de Espuma, Madrid, 2013, p. 42.

[Volar no tiene esquinas...], Eloy Tizón

domingo, 17 de noviembre de 2013


   Volar no tiene esquinas. El interior del aparato es un saloncito con pocos ángulos rectos. Nada de recovecos. Todo se curva, se dobla, se feminiza, porque los ingenieros aeronáuticos han decidido que en las alturas es preferible que el alma humana se abarquille y desenfoque. Las azafatas nos dan la razón en todo.
   Huele a tostadas con bacon y a tinta de periódico; una fritura impresa. Hoy el cielo está representativo. Algo empieza y algo termina, un ojo se apaga y otro se enciende. ¿Por qué no nos movemos? ¿Falta mucho para llegar? Nuestro cuerpo va por delante. El centro de gravedad cambia y el eje del mundo se inclina como un enfermo con sed. Un infierno nos propulsa; tenemos fuego en la espalda. En la pantalla, un gráfico digital nos informa del avance a trompicones de un avioncito de juguete, de trazo tosco, sobre un océano de cómic: por allí vamos. El espacio se disgrega y los minutos tiritan. Caemos hacia lo alto. Todo es presente. No tenemos ningún futuro al que volver.


Eloy Tizón, Técnicas de iluminación, Páginas de Espuma, Madrid, 2013, p. 75.