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[Produce vértigo contemplar...], Ricardo Menéndez Salmón

lunes, 5 de septiembre de 2016
 La tierra de los dos ríos, Anselm Kiefer



   Produce vértigo contemplar el mundo conocido desnudo de nombres. Porque en cuanto algo es nombrado se le otorga un poder, pero en cuanto pierde su nombre se convierte en algo temible.


Ricardo Menéndez Salmón, El Sistema, Seix Barral, Barcelona, 2016, p. 253.
 

[Un nuevo anillo en su tiempo], Ricardo Menéndez Salmón

domingo, 17 de julio de 2016
Anillos de un árbol, Leona Olausen



   También [estos meses te han enseñado] a medrar como los árboles, pues la verdad del hombre es que no crece hacia lo alto, en busca de la luz, sino que lo hace a lo ancho. Cuanto le sucede dibuja un nuevo anillo en su tiempo.


Ricardo Menéndez Salmón, El Sistema, Seix Barral, Barcelona, 2016, p. 264.
 

[Todo cuanto sucede...], Ricardo Menéndez Salmón

miércoles, 13 de julio de 2016
 Nebulosa de Orión, Russell Croman


   Todo cuanto sucede en el tiempo provoca nostalgia. De las estrellas, apenas si vemos otra cosa que viejas fotografías.


Ricardo Menéndez Salmón, La luz es más antigua que el amor, Seix Barral, Barcelona, 2010, p. 62.
 

[Todo es mucho más sencillo], Ricardo Menéndez Salmón

martes, 5 de julio de 2016
 Kansuke Yamamoto


Las cosas suceden. El enigma no está en los hechos, sino en su interpretación. Son nuestros pensamientos los que enredan el tejido. El mundo es diáfano, transparente, limpio; nuestro pensamiento del mundo es contaminante, sucio, envilecedor. El fango está dentro, no fuera. Estamos enamorados de la falsificación y de las tramas, de los meandros de la imaginación. Pero todo es mucho más sencillo de lo que pretendemos.»


Ricardo Menéndez Salmón, El Sistema, Seix Barral, Barcelona, 2016, p. 181.
   

[Entre un hombre y sus palabras], Ricardo Menéndez Salmón

lunes, 27 de junio de 2016

Daisuke Yokota


   Ningún lugar es tan íntimo como el que comparte un escritor con su escritura. Ni los amantes están tan cerca en su hora de fiebre; ni los hijos en su esplendor de la carne; ni el Sistema en su vigilancia que no duerme. Aquí no existe nada más profundo que la propia mirada. Entre un hombre y sus palabras, ninguna frontera es posible.


Ricardo Menéndez Salmón, El Sistema, Seix Barral, Barcelona, 2016, pp. 76-77.
  

[Las palabras importantes...], Ricardo Menéndez Salmón

jueves, 14 de mayo de 2015
Maravillas del agua, Lillian Bassman


   Las palabras importantes son siempre cortas. El camino a lo resonante no necesita, no tolera rodeos. Nadie llamaría idiosincrasia al mar. Porque lo primero que nombra un hombre es aquello que lo mantiene, lo eleva, lo revela. Hijo del lenguaje, sin él, sin su esperanza de fraternidad, la devoradora oscuridad que lo cerca tragaría su cuerpo.


Ricardo Menéndez Salmón, Niños en el tiempo, Seix Barral, Barcelona, 2014, pp. 103-104.
 

[Gritamos], Ricardo Menéndez Salmón

viernes, 6 de febrero de 2015
Sin título, Mark Rothko


   Es probable que la esencia del grito sea la insatisfacción. Gritamos porque no somos felices, porque estamos hambrientos, porque queremos dormir, porque nos han abandonado o porque no aceptamos la muerte. Gritamos lo que no tenemos.

Ricardo Menéndez Salmón, Gritar, Lengua de Trapo, Madrid, 2007, p. 39.
 

[Gafas mal graduadas], Ricardo Menéndez Salmón

miércoles, 14 de enero de 2015
Copos negros, Anselm Kiefer


   Lo que comprendí de forma diáfana, como si hasta entonces mis ojos hubieran vivido ocultos tras unas gafas mal graduadas es que, si se observa con atención, el mundo es un lugar tan extraño que hemos de corregir nuestra mirada de modo constante para que el terror no nos invada en la mesa del desayuno, en las reuniones de trabajo o mientras practicamos el sexo una vez por semana.


Ricardo Menéndez Salmón, “La vida en llamas”, Gritar, Lengua de Trapo, Madrid, 2007, p. 15.
 

[Tregua], Ricardo Menéndez Salmón

sábado, 15 de febrero de 2014
Amor por el agua, Christian Ludwig Attersee


   Siguieron nuevas jornadas de tregua, en las que Antares aprendió a convivir con la desdicha y su opuesto, que no es la felicidad, sino la falta de acontecimientos. Pues así como lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, así lo contrario de la desgracia no es la alegría, sino la calma.
   Una noche lo despertó el deseo. Su cabeza, que durante el sueño había perdido el apoyo de la almohada, giró hacia su esposa dentro del cálido vínculo que lo animaba. Al alargar su pierna y tocar una de las caderas de Elena, Antares supo que debía satisfacer el viejo rito, la búsqueda de una saciedad común en el laberinto tantas veces recorrido. No sintió dolor ni sorpresa, sino un pavor asombrado, ante el reconocimiento de que el placer y el dolor no son sucesivos sino simultáneos, de que se puede estar vivo y muerto al mismo tiempo, sin paradoja ni solución de continuidad, como esos organismos que son planta y animal a la vez, que pertenecen a la tierra y al aire, al agua y al fuego con la misma intensidad e idéntica vocación.


Ricardo Menéndez Salmón, Niños en el tiempo, Seix Barral, Barcelona, 2014, pp. 49-50.

[El mar se lo llevará todo], Ricardo Menéndez Salmón

miércoles, 17 de octubre de 2012
El mar rompiendo en un muelle, William Turner


   El mar se lo llevará todo.
   No es un verso, ni una entelequia, ni un paradigma de cierta fatua solemnidad. Es la verdad que los norteños admiran desde que nacen. Ese mar mercurial que es a la vez cauterio y herida, que en su mansa o devoradora intensidad prohíbe a quien lo contempla cualquier tentación de sentirse perdurable. El paisaje de Prohaska, la feliz circunstancia para Prohaska de nacer frente al mar que nadie agota, el escenario de los primeros años de vida de Prohaska. También el lugar al que regresará por azarosos derroteros décadas después, cuando haya completado su obra.
   «Di la vuelta al mundo», escribirá en el prólogo a Los ojos vacíos, su alucinado retrato de fotógrafo de guerra, sin duda su obra cumbre,
pero sólo en el mar sentí que me hallaba ante una casa. Su infinita paciencia, su rostro siempre idéntico y siempre cambiante, la indiferencia con la que nos contempla, me han enseñado más acerca del sinsentido de las causas finales que todas las filosofías del mundo. El mar es la prueba de que no sólo Dios no existe, sino de que el hombre pasará.
  
  
Ricardo Menéndez Salmón, Medusa, Seix Barral, Barcelona, 2012, pp. 27-28.