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La voyeur, Inmaculada Moreno

viernes, 7 de agosto de 2009


LA VOYEUR

Dejas pasar el tiempo. Algo podría...
Mas todo se desliza y se parece
a una película muy vieja
cuyo asunto olvidaste
y en la que reconoces las hazañas
cuando ya han ocurrido.
Y es otra la que espera, otra quien siente,
otra la que se asombra y la que actúa,
a otra es a quien mueven las palabras,
alguien que tú inventaste y no fue nunca.
Pasar, vivir, soñar, tal vez leer...

Porque los días son los que suceden
y tú eres quien observa.




Inmaculada Moreno, Igual que lava oscura, Renacimiento, Sevilla, 2008, p. 19.

Apología de la ficción, Inmaculada Moreno

domingo, 10 de mayo de 2009


APOLOGÍA DE LA FICCIÓN

A veces tiene el mundo
una indefinición que nos abruma.
Simplemente es un perro
que corre y se detiene
antes de haber llegado a ningún sitio,
o es alguien que se olvida del paraguas
y éste resiste anárquico y absurdo
la usanza del verano en una tienda;
o es una luz fantasma que nos hiere
igual que en nuestra infancia,
o aquello que es peor: que nos sacude
durante un hecho acostumbrado
haciéndonos de pronto advenedizos
en nuestra propia vida.

Y todo es como un traje sin costuras
que no nos cubre apenas
el desamparo trágico del cuerpo.

A veces todo tiene
una indefinición que nos asusta
y nos lleva a buscar como refugio
la armonía fugaz de lo imposible.




Inmaculada Moreno, Igual que lava oscura, Renacimiento, Sevilla, 2008, pp. 44-45.

Es algo muy normal, Inmaculada Moreno

lunes, 26 de enero de 2009


ES ALGO MUY NORMAL

Una historia se acaba,
una edad, una casa, una manera
de contemplar el mundo y resolverlo.
Una historia se acaba y, como siempre,
no existe marcha atrás;
se abrió el abismo.
Fluyen los días nuevos con la inercia
de su monotonía diferente,
y en ellos van las horas componiendo
la urdimbre de la vida:
mañanas que prometen abundancia,
tardes que se reinventan su costumbre,
ocasos de abandono...
Al acecho,
un fantasma se queda, incorruptible,
para llenar de agujas las vigilias.




Inmaculada Moreno, Igual que lava oscura, Renacimiento, Sevilla, 2008, página 17.