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[Echado en la baranda de la vida...], Juan Ramón Jiménez

jueves, 28 de marzo de 2013
Vida inconsciente, Julie de Waroquier

 
Echado en la baranda de la vida,
mira mi alma pasar el largo
río del tiempo.

Echo al agua una flor,
le pienso
una duda más bella,
le contemplo
una luz más divina,
la dejo
pasar, sin verla.
Me duermo...

En sueños, oigo el agua
correr, correr, correr.
                                  La sueño.
Y entonces ella me ve a mí
corriendo, cada noche, muerto...



Juan Ramón Jiménez, Idilios, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2013.

[Piedra], Juan Ramón Jiménez & Celso Emilio Ferreiro

sábado, 2 de marzo de 2013
La batalla del Argonne, René Magritte

CON TU PIEDRA

El cielo pesa lo mismo
que una cantera de piedra.
Sobre la piedra del mundo
son de piedra las estrellas.

¡Esta enorme cargazón
de piedra encendida y yerta!
Piedras las estrellas, todas,
piedras, piedra, piedras, piedra.

Entre dos piedra camino,
me echo entre piedra y piedra;
piedras debajo del pecho
y encima de la cabeza.

Y si quiero levantarlas,
me hiere la piedra eterna;
si piso desesperado,
sangro en la piedra terrena.

¡Qué dolor de alma, piedra;
carne, qué dolor de piedra,
qué cárcel la noche, piedra
cercada y cerca de piedra!

Con tu piedra me amenazas,
destino de piedra y piedra.
Con tu piedra te daré
en tu corona de piedra.


Juan Ramón Jiménez, Antología poética, Cátedra, Madrid, 2010, pp. 359-360.




LONGA NOITE DE PEDRA

Longa noite de pedra
O teito é de pedra.
De pedra son os muros
i as tebras.
De pedra o chan
i as reixas.
As portas,
as cadeas,
o aire,
as fenestras,
as olladas,
son de pedra.
Os corazós dos homes
que ao lonxe espreitan,
feitos están
tamén
de pedra.
I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra.



Celso Emilio Ferreiro, Longa noite de pedra, Xerais, Vigo, 1990.


Convalecencia, Juan Ramón Jiménez

lunes, 27 de agosto de 2012
 Tarde en el cabo Cod, Edward Hopper

CONVALECENCIA

Sólo tú me acompañas, sol amigo.
Como un perro de luz, lames mi lecho blanco;
y yo pierdo mi mano por tu pelo de oro,
caída de cansancio.

¡Qué de cosas que fueron
se van... más lejos todavía!
                                          Callo
y sonrío, igual que un niño,
dejándome lamer de ti, sol manso.

... De pronto, sol, te yergues,
fiel guardián de mi fracaso
y, en una algarabía ardiente y loca,
ladras a los fantasmas vanos
que, mudas sombras, me amenazan
desde el desierto del ocaso.


Juan Ramón Jiménez, Antología poética, Cátedra, Madrid, 2010, p. 251.

Recuerdo atrofiado, Juan Ramón Jiménez

viernes, 18 de febrero de 2011
RECUERDO ATROFIADO

Cada día lo dejaba para el siguiente. Era un recuerdo que no quería dejar de recordar bien, y que nunca tenía tiempo de recordar a mi gusto, y no lo quería recordar mal, y no lo recordaba.

Yo estaba tranquilo porque sentía que el recuerdo estaba en mí seguro recordándose solo, como algo material que interceptaba sin mi voluntad el paso del borrador olvido. Como cuando se hace un nudo en un pañuelo, se había hecho en mi memoria día tras día un nudo.

Un día en que tuve el tiempo, me eché en mi sofá ocioso, como suelo en estos casos, a recordar mi recuerdo. No lo pude recordar ya. Estaba en mí, pero duro, seco, pesado, como un mendrugo, un hueso, un callo del pensamiento, dolor fósil, como un obstáculo inútil del olvido.



Juan Ramón Jiménez, Cuentos largos y otras prosas narrativas breves, Menoscuarto, Palencia, 2008, página 246.