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[Dentro de esta maleta], Jesús Zomeño

martes, 20 de diciembre de 2016
Rui Calçada Bastos

DICIEMBRE

   Me pregunto, ahora que voy a abrirla, si dejé mi vida plegada dentro de esta maleta, sin darme cuenta de que pasaría tanto frío.


Jesús Zomeño, Querido miedo, Sloper, Palma de Mallorca, 2016.

[Forjamos mentiras...], Jesús Zomeño

sábado, 3 de diciembre de 2016
Planos por colores, František Kupka


Forjamos mentiras con las verdades que no estamos dispuestos a defender.


Jesús Zomeño, Querido miedo, Sloper, Palma de Mallorca, 2016, p. 15.

[Lo que distingue los sueños], Jesús Zomeño

lunes, 18 de abril de 2016
Elicia Edijanto


No es complicado imaginar lo que sueña otra persona, porque todos los sueños son el mismo, todos tratan de un hombre que camina hacia un precipicio y que entonces, ante el abismo, da otro paso. Lo que ocurre a continuación es lo que distingue los sueños felices de los otros.


Jesus Zomeño, "Niebla en el transiberiano (Moscú, 1916)", De este pan y de esta guerra, Ediciones Contrabando, Pamplona, 2016, p. 105.

[Para los que no buscan], Jesús Zomeño

viernes, 25 de marzo de 2016
Campo de amapolas, Vincent van Gogh



Williams tenía en la mano un enorme ramo de amapolas y sonreía como si no tuviera más ambición que seguir sonriendo. La vida es simple para los que no buscan un trébol de cuatro hojas.


Jesús Zomeño, "Amapolas", Piedras negras, Lengua de Trapo, Madrid, 2013, p. 35.
 

Memoria del invierno, Jesús Zomeño

martes, 7 de abril de 2015
En la carretera, Yokohama, Daidō Moriyama


MEMORIA DEL INVIERNO

Llegamos en un taxi negro
de faros amarillos.
"LA PROPINA, POR PIEDAD".
Nuestros dedos alargados
se diluían bajo el agua.
Era gris el fondo de sus ojos,
azul y manchada su camisa.
Huíamos de un poema:
"Esto no es el Sahara,
ni el cielo nos protege,
ni acaso exista Dios..."
Ocultos en nuestros propios bolsillos.
La moneda que brilló un instante
cayó al suelo.
Empezó a llover de nuevo.
Nadie comprende lo que es absurdo.
El saxofonista caía
desde la azotea,
por haber creído que el mundo es real,
que desde las azoteas nadie ha caído.
Entonces huí de mí mismo
dando despacio la espalda al taxista,
en un mundo cubierto de silencio
y de preguntas que brillan y caen al suelo.


Jesús Zomeño, Un libro titulado 34 poemas, Diarios de Helena, Elche, 2001, p. 43.
 

[Cuando termine la guerra...], José Zomeño

jueves, 2 de octubre de 2014
El refugiado, Felix Nussbaum


   Cuando termine la guerra tendré un hijo para olvidarlo todo y comenzar de nuevo. Un hijo que no haya conocido nada de esto. No le pondré nombre y procuraré que viva aislado para que no haya nadie que le haga ver que no hay esperanza.


Jesús Zomeño, "Una trinchera desdibujada", Piedras negras, Lengua de Trapo, Madrid, 2013, p. 49.

[Parches], Jesús Zomeño

lunes, 21 de abril de 2014
 Corazón en la mano, Sooji Woo


  El cartero me ha preguntado el nombre, se lo he dicho y después para evitar cualquier error lo ha repetido él dos veces antes de entregarme el paquete. Hace tiempo que no creo en la buena suerte, el cartero tampoco cree en la buena suerte y lleva el bolsillo lleno de parches para las ruedas de su bicicleta. A un corazón no se le ponen parches, simplemente lo tiramos cuando se desinfla.


Jesús Zomeño, Piedras negras, Lengua de Trapo, Madrid, 2013, p. 89.

[Clavos], Jesús Zomeño

jueves, 27 de marzo de 2014
Clavos oxidados, Karen Brockney


   Un alemán llevaba un montón de clavos en el bolsillo. Buenos clavos, hierro grueso y con una longitud de tres pulgadas al menos, aunque ya estaban oxidados. No eran recientes. Entre tantas cosas que pudiera haber traído consigo, uno se pregunta por qué éste cogió de su casa precisamente un puñado de clavos. Acaso fuera carpintero y dejara a mitad de montar una mesa. No se puede dejar trabajo pendiente cuando empieza una guerra. Imaginároslo al despedirse, dejando el suelo lleno de tablones de madera y a su mujer llorando con el martillo en la mano. Muchos siguen soñando con el regreso y se aferran a unos clavos para simular que la vida seguirá siendo la misma cuando todo esto acabe.


Jesús Zomeño, "El coleccionista", Piedras negras, Lengua de Trapo, Madrid, 2013, pp. 15-16.