
7,12 p.m.
El árbol en medio de la acera
está huérfano de abrazos.
Teñido por el hollín de los escapes.
No se ha parado hoy nadie a enternecerlo.
Hace frío al caer la tarde.
Los enamorados no se sientan
en aquel banco junto al árbol.
Hoy son menos verdes sus hojas,
sus yemas menos nacientes,
sus raíces menos profundas.
Es de noche.
El árbol también sueña otro mañana.
Francisco Cenamor, Casa de aire, Amargord Ediciones, Madrid, 2009, página 67.
