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Vacío en el parque, Wallace Stevens

miércoles, 5 de mayo de 2010
VACÍO EN EL PARQUE

Marzo... Ha cruzado alguien la nieve,
alguien en busca de no sabe qué.

Es como un bote que ha zarpado
de una costa, de noche, y desaparecido.

Es como una guitarra dejada en una mesa
por alguna mujer, hasta olvidarla.

Es como la sensación de un hombre
que ha venido otra vez para ver cierta casa.

Soplan los cuatro vientos por la rústica pérgola
bajo sus colchones de parras.




Wallace Stevens, La roca, Lumen, Barcelona, 2008, página 35.

El sentido claro de las cosas, Wallace Stevens

martes, 4 de mayo de 2010
EL SENTIDO CLARO DE LAS COSAS

Tras la caída de las hojas, volvemos
a un sentido claro de las cosas. Es como si
hubiéramos llegado a un fin de la imaginación,
inanimado en un savoir inerte.

Se hace difícil elegir adjetivo
para este simple frío, esta tristeza sin motivo.
Se ha convertido la gran estructura en una casa menor.
Ningún turbante pasa por los suelos disminuidos.

Nunca al invernadero le había hecho falta tanta pintura.
La chimenea tiene cincuenta años y se inclina hacia un lado.
Ha fracasado un esfuerzo fantástico, una repetición
en una repetitividad de hombres y moscas.

Sin embargo, la ausencia de la imaginación tenía
también que ser imaginada. La gran laguna,
la claridad de su sentido, sin reflejos, hojas,
barro, agua como cristal sucio, expresando silencio

de algún tipo, silencio de una rata que se ha asomado a ver,
la gran laguna y el desperdicio de sus lirios, todo esto
tenía que ser imaginado como un saber inevitable,
requerido, como requiere una necesidad.



Wallace Stevens, La roca, Lumen, Barcelona, 2008, página 13.