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[Un niño juega en los escombros], Eduardo Chirinos

jueves, 18 de febrero de 2016

Cette obscure clarté qui tombe des étoiles, Anselm Kiefer


   Nada más alejado de la infancia que la adolescencia. Todo adolescente lucha por percibirse como adulto, por construir una muralla que lo separe para siempre del niño que fue. Luego se pasa la vida borrando minuciosamente a ese niño, hasta que consigue olvidarlo. Eso es lo que cree. Pasados los cuarenta (la edad es tentativa) la muralla ha cedido a la incuria del tiempo: hemos olvidado repararla, hay tramos destruidos por la lluvia, bloques desperdigados por aquí y por allá. Despreocupado del tiempo un niño juega en los escombros. Descubrimos entonces que siempre estuvo allí, que nos estaba esperando.



Eduardo Chirinos, Anuario mínimo: 1960-2010, Luces de Gálibo, Girona, 2012, p. 103.
 

[La herida], Eduardo Chirinos

sábado, 11 de abril de 2015
Herida abierta, John Clang


   Cuando me preguntan si sufro o disfruto cuando escribo recuerdo una historia que solía contar mi mamá sobre Fernando Iwasaki. Una tarde, jugando en los patios del colegio, Fernando se hirió la rodilla. La costra debió parecerle muy provocativa porque se entretenía sacándoseIa cuidadosamente con las uñas. Su mamá lo regalaba y le hacía prometer que dejaría la costra en paz. Pero ¿qué niño puede resistirse a la tentación de arrancarse una costra? Hasta que su mamá no tuvo más remedio que amenazarlo con un castigo ejemplar. La amenaza surtió efecto: la costra se formó y endureció como estaba previsto, pero al poco tiempo empezó a brotar de los bordes una pus amarillema acompañada de un insoportable mal olor. El médico no tardó en descubrir lo ocurrido: temeroso ante el castigo materno, Fernando no tuvo mejor idea que pegarse la costra con terokal. Años después he comprendido que esa actitud tan pueril revelaba por anticipado la naturaleza del escritor: la de alguien que desoye el consejo de preservarse del dolor porque disfruta abriéndose constantemente la herida.


Eduardo Chirinos, Anuario mínimo: 1960-2010, Luces de Gálibo, Girona, 2012, p. 89.