Conversación con una piedra, Wislawa Szymborska

miércoles, 4 de marzo de 2009


CONVERSACIÓN CON UNA PIEDRA

Llamo a la puerta de una piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
Quiero penetrar en tu interior,
echar un vistazo,
respirarte.

—Vete —dice la piedra—.
Estoy herméticamente cerrada.
Incluso hecha añicos,
sería añicos cerrados.
Incluso hecha polvo,
sería polvo cerrado.

Llamo a la puerta de una piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
Vengo por mera curiosidad.
Sólo la vida permite satisfacerla.
Quisiera pasearme por tu palacio,
y luego visitar una hoja y una gota de agua.
No me queda mucho tiempo.
Mi mortalidad debería ablandarte.

—Soy de piedra —dice la piedra—.
Imposible perturbar mi seriedad.
Vete,
no tengo músculos risorios.
Llamo a la puerta de una piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
Me han dicho que encierras salas enormes y vacías,
nunca vistas y bellas en vano,
mudas, donde nunca han retumbado los pasos de nadie.
Confiésalo: ni tú misma lo sabías.

—Salas enormes y vacías —dice la piedra—.
Pero no hay espacio disponible.
Bellas, quizá, pero no para el gusto
de tus limitados sentidos.
Puedes verme, pero nunca catarme.
Mi superficie te da la cara,
pero mi interior te vuelve la espalda.

Llamo a la puerta de una piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
En ti no busco refugio para la eternidad.
No soy desdichado.
Ni carezco de techo.
Mi mundo merece el regreso.
Quiero entrar y salir con las manos vacías.
La prueba de haber estado en ti
se limitará a mis palabras
en las que nadie creerá.

—No entrarás —dice la piedra—.
Te falta sentido de la participación.
Y no existe otro sentido que pueda sustituirlo.
Incluso la vista omnividente
te resultará inútil si eres incapaz de participar.
No entrarás; ese sentido, en ti, es sólo deseo,
mero intento, vaga fantasía.

Llamo a la puerta de una piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
No puedo esperar mil siglos
para estar entre tus paredes.

—Si no crees en mis palabras —dice la piedra—,
acude a la hoja, que te dirá lo mismo que yo,
o la gota de agua, que te dirá lo mismo que la hoja.
Pregunta también a un cabello de tu cabeza.
Estoy a punto de reír a carcajadas,
de reír como mi naturaleza me impide reír.

Llamo a la puerta de una piedra.
—Soy yo, déjame entrar.

—No tengo puerta —dice la piedra.




Wislawa Szymborska, Paisaje con grano de arena, Lumen, Barcelona, 2005, pp. 35-37.

8 comentarios:

Otto dijo...

Me gusta esta entrada.
Casualmente ultimamente tengo la sensación de estar hablando y viviendo con piedras.
quizás soy yo pero...


un beso
ánimo

Otto

raquel dijo...

Supongo que es inevitable que todos tengamos en el armario un disfraz de piedra que a veces es necesario sacar... El problema está en los que sólo saben ser piedra, cerrados a cualquier forma de comunicación.

A mí lo que más me gusta del poema es que el que le habla a la piedra esté llamando a una puerta que sólo existe en él.

Gracias por seguir pasándote :)
Saludos

frcoloma@edu.xunta.es dijo...

DESVÍO POR OBRAS:



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raquel dijo...

¡Cuántos enlaces!, muchas gracias. Y yo que todavía ando con la "hoja de ruta" anterior... Además estos días, con los exámenes, no tengo tiempo a nada. De momento lo que he ido escuchando me gusta mucho, sobre todo "Kind of blue", Chet Baker y Bill Evans, de éste el disco "You must believe in spring" me encanta.

Saludos

Lars W. Vencelowe dijo...

es extraño que una simple piedra puede ser una fuente de inspiración poética ...

(http://larswvencelowe.blogspot.it/2013/07/due-poesie-assonanze.html)
vale, LWV

raquel dijo...

Para que Szymborska, y en tu entrada también Magritte y Charles Simic, se fijen en ella, nunca podría tratarse de una piedra tan simple. Aunque la clave no suele estar en el objeto, sino en la mirada... Al menos, las obras que nos dejan son la mejor forma posible de tomar prestados sus ojos.

Saludos,

Raquel.

cotidiana dijo...

soy piedra y somos piedra. y también quiero entrar al corazón. y uso palabras. pero no siempre abren, solo dialogan con la piedra mayor, la impenetrable.
me encanta esta poema, celebro que lo socialices. gracias

Anónimo dijo...

Quiere decir que nuestro pensamiento es incapaz de penetrar, entender la materia.