Frases de Mala gente que camina, Benjamín Prado

domingo, 23 de noviembre de 2008


Hay vidas que consisten en que por las mañanas tienes mucho que hacer y por las noches no tienes nada que recordar.

La ofuscación es la última bala de los resentidos.

Los celos son las bestias de carga del rencor.

Tener éxito es fácil, lo difícil es merecerlo.

Esa aleación de hipocresía y miedo que a menudo es la prudencia.

La nostalgia, ese moho de la memoria, esa oscura envidia de uno mismo. La nostalgia es el opio de los tristes, es una droga alucinógena que te hunde a la vez que te alivia, te hace sonreír mientras te clava en la espalda sus pretéritos perfectos e imperfectos.

El fatalismo es una carencia propia de gente sin recursos: un fatalista es alguien que no tiene la suficiente imaginación para engañarse a sí mismo.

A la abnegación en cuanto le quitas tres letras se queda sólo en negocio.

Disparando al caballo no matarás a las moscas que lo rodean.

Hablamos de los planes como si fueran un manual de instrucciones, pero sólo son un libro en blanco.

Sólo existen dos maneras de ser feliz: hacerse el idiota o serlo.

Los dictadores no hacen Historia, sólo la deshacen.

Perderse es inventar otro camino.

Vivir es irse haciendo con la vida.

La envidia no es más que la admiración de los mezquinos.

No busques respuestas donde las respuestas no merecen ser encontradas.

Las guerras siempre han servido para que unos cuantos mueran y otros tantos vivan mejor que antes.

Ser sabio no es saberlo todo siempre, sino cada cosa a su tiempo.

La nostalgia es un monstruo de tres sílabas que devora la razón.

Qué suerte la de los animales que, como no hablan, se entienden.

La abundancia te vuelve conformista por la misma razón que la escasez te vuelve valiente.

Cuando el deseo se cumple, el sueño se rompe.

En algunas ocasiones, la única diferencia entre un ataúd y una pizarra es que en el caso de la pizarra el muerto está fuera.

En este mundo no hay distancia más corta que la que separa las dudas concretas de las generales.

La indecisión es las matemáticas al revés: sumas las mismas cosas y cada vez te dan un resultado distinto.

La humildad es sólo uno de los sicarios de la soberbia.

La única sinceridad en la que puede confiarse es aquélla de la que, aunque quisieras, no podrías arrepentirte.

La ambición nos hace ser tan ingenuos que confundimos ser libres con que nos cambien a una jaula más grande.

Dar la cara es de idiotas: los listos siempre tienen un recurso mejor.

La verdad es un veneno para quien la conoce y no la puede compartir.



Benjamín Prado, Mala gente que camina, Alfaguara, Madrid, 2006.

4 comentarios:

julián dijo...

He oido hablar de este libro. Tengo que leerlo.

Saludos nebulosos
Julián

Anónimo dijo...

Impresionante selección de frases del libro "Mala gente que camina".
Es realmente un placer acercarse a tu blog, siempre se encuentran cosas maravillosas que hacen reflexionar. Yo he leído ese libro (me gustó mucho), pero puedo asegurar que la mayoría de las frases me pasaron desapercibidas.
Por otro lado, me encanta la selección de fotografías que acompañan casi siempre tus escritos.
Saludos.

Sabela dijo...

Pues yo también tendré que leerlo! Es una especie de "Doctor Zhivago" pero versión literaria!!besazos ra

Meadow dijo...

Hola,
¿podría usar alguna vez tu selección de frases para el blog sobre Benjamín Prado?Es buena.
Te mencionaré...