[Ese pájaro alto...], Jorge Riechmann
lunes, 10 de agosto de 2015
Ese pájaro alto,
esa luz entre nubes,
esa palabra tuya
Jorge Riechmann, Himnos craquelados, Calambur, Madrid, 2015, p. 184.
[Anochece...], Luís Pousa
sábado, 8 de agosto de 2015
Henri Senders
Anochece en los bordes y comisuras de tu piel.
Luz ebria.
Luís Pousa, El ombligo del mar, Reino de Cordelia, Madrid, 2015.
[En el supermercado...], Matias Mariani
viernes, 7 de agosto de 2015
Frase #4, Federico Cortese
En el supermercado
iluso,
mi ojo ve
un templo griego
en el código de barras.
Matias Mariani
Luis Aguilar (ed.), ¿Qué será de ti? / Como vai você? Poesía joven de Brasil, Vaso Roto, Madrid, 2015.
Haiku de Hiroshima, William Ospina
jueves, 6 de agosto de 2015
Yōsuke Yamahata
HAIKU DE HIROSHIMA
Todas las hojas
de diez largos otoños
en un instante.
William Ospina, Poesía 1974-2004, Editorial Norma, Bogotá, 2008, p. 258.
Modelos publicitarias, Antonio Rodríguez Jiménez
martes, 4 de agosto de 2015
El engranaje del mundo, Daido Moriyama
MODELOS PUBLICITARIAS
Sonriéndole al tráfico desde las marquesinas,
felices, detenidas en la luz de un instante,
más allá de esta ropa,
venden una ilusión, venden deseo,
la placidez de un mundo diseñado a medida
como sus propios cuerpos de fingida belleza.
Alguien miró las formas con contorno y volumen
y las hizo sonrisa, icono frágil.
Sonríen a las pieles diversas de la calle,
al autobús repleto, a las manos custridas.
Sonríen a la lluvia y a las prendas sintéticas,
a los tintes nocivos del calzado barato.
Sonríen a la falsa libertad de la gente.
Antonio Rodríguez Jiménez, Los signos del derrumbe, Hiperión, Madrid, 2014, p. 22.
[Sin embargo], Philippe Forest
lunes, 3 de agosto de 2015
Sharon Nowlan
Cuando su padre agoniza, escribe Issa: «Cuánta verdad contiene el proverbio que recuerda que mueren todos los que nacen, y que todo encuentro en este mundo no es más que un adiós» —sabiduría convencional, parecida a la que utilizan Ias filosofías y las religiones—. Pero en el momento más sombrío de su vida, mientras contempla a su esposa llorar aferrada al cuerpo de su hija, Issa, abatido y envejecido, recibe de esa joven mujer y esa niña con las que vivió una verdad más profunda que ninguna otra. Cuenta: «Su madre gemía y se agarraba al cuerpo frío de la niña. Yo conocía su sufrimiento, pero sabía también que las lágrimas eran inútiles, que el agua que pasa bajo un puente nunca vuelve, que las flores marchitas se han perdido para siempre. Y sin embargo, nada que yo hubiera podido hacer habría roto el vínculo del amor humano».
Y en ese momento —sólo en ese preciso momento— Issa compone el poema que dice:
Y en ese momento —sólo en ese preciso momento— Issa compone el poema que dice:
sólo rocío — es el mundo, rocío — y sin embargo
Philippe Forest, Sarinagara, Sajalín, Barcelona, 2009, pp. 81-82.
[Copo de nieve...], Jorge Riechmann
domingo, 2 de agosto de 2015
Chema Madoz
Copo de nieve,
cascarita de almendra,
carne de hombre
Jorge Riechmann, "Estás vivo ahora", I, Himnos craquelados, Calambur, Madrid, 2015, p. 121.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







