Noche: dos sílabas
Muros: cerrados como hexágonos
Noche: dos sílabas
Otoño: exhaustas y hartas de esperar
en un corazón demasiado dulce las abejas...
Noche: serpiente hueca con anillos irisados
los dioses se entrelazan para hacer bailar los arcos
de cartas olvidadas entre muy muelles mudas palabras
La noche se incendia y asesina al mundo
la noche se incendia y transforma el mundo
La noche se incendia y el mundo se precipita
Todo parece desvanecerse incluso las ágiles montañas
Noche
Raymond Queneau, El instante fatal, Visor, Madrid, 2009, página 61.
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