Monstruo se busca, Eduardo Galeano

viernes, 20 de mayo de 2016
Flor, lago Ness, Alex Bell


MONSTRUO SE BUSCA

   San Columba estaba remando en el lago Ness, cuando el Monstruo, inmensa serpiente de fauces abiertas, se abalanzó contra el bote. San Columba, que no tenía el menor interés en ser almorzado, lo conjuró haciendo la señal de la cruz, y el Monstruo huyó.
   Catorce siglos después, el Monstruo fue fotografiado por los vecinos del lago, que casualmente llevaban una cámara colgada al cuello, y sus piruetas se publicaron en los diarios de Glasgow y Londres.
   El Monstruo resultó ser un muñeco, y sus huellas eran patas de un bebé de hipopótamo, que se vendían como ceniceros.
   Las revelaciones no desalentaron a los turistas.
   La demanda de monstruos alimenta al mercado del miedo.


Eduardo Galeano, El cazador de historias, Siglo XXI, Madrid, 2016.
   

Noche paralela, Víctor Lorenzo

miércoles, 18 de mayo de 2016
Mark Rothko


NOCHE PARALELA

   La primera raya de la noche fue la que dibujó con el peine en su cabeza. La segunda fue la que estaba pintada en los ojos de aquella chica a quien no pudo convencer para que tomaran juntos una copa. La tercera, cuarta y quinta, las trazó con una tarjeta encima de un espejo, solo, en el coche. La sexta raya fue la continua del asfalto que no debió sobrepasar. La séptima es ésta, la que acompañada de un molesto pitido avanza hasta el infinito, verde y recta.


Víctor Lorenzo Cinca, Cambio de rasante, Enkuadres, Valencia, 2015, p. 79.

[A fin de cuentas], Michel Houellebecq

lunes, 16 de mayo de 2016
La puerta al final de la Tierra, Richard Heys



   Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida, siempre acaba con el corazón destrozado. Y entonces uno deja de reírse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fin de cuentas, sólo queda la muerte.


Michel Houellebecq, Las partículas elementales, Anagrama, Barcelona, 2010 (1998).
  

[Todas las ruinas...], Ana Pérez Cañamares

Detroit: Sol, sombras y ruinas, Frank Booth


   Todas las ruinas son sagradas porque alguien un día las llamó hogar.


Ana Pérez Cañamares, Ley de conservación del momento, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2016.

[Y no bastara el instante], Rafael Chirbes

viernes, 13 de mayo de 2016
Las flores del viaje, René Magritte


   Cuando pensaba así, me preguntaba qué estabilidad podía tener una relación tan desigual, con objetivos tan dispares. Pero nos gustábamos, nos reíamos de las ocurrencias del otro; cuando hablaba le miraba los labios con deseo, como si me hubiera hipnotizado —aquella boca que chupaba y mordía con suavidad—, y follábamos comme des ânes bâtés, que diría el filósofo, aunque, cuando me quedaba a solas, o, por la noche, cuando lo escuchaba respirar dormido —el silbido de fuelle, la respiración que se quebraba de repente impidiéndome dormir—, me parecía percibir el runrún amenazador de la carcoma. Pensaba que íbamos a pasar un mes más así, al que sucedará otro, y otro, y aún otro más, ¿y luego? Como si aquello, cualquier cosa que fuera lo que teníamos y nos unía, necesitara una finalidad y no bastara el instante.


Rafael Chirbes, París-Austerlitz, Anagrama, Barcelona, 2016.

Mi amante se educó en un colegio de monjas, Jorge Riechmann

jueves, 12 de mayo de 2016
Henri Senders


MI AMANTE SE EDUCÓ EN UN COLEGIO DE MONJAS

Ese país lentísimo donde las gotas de lluvia
llegan al suelo una a una
en ordenadas sartas.

Esa tibieza neutra donde ya no se advierten
las cicatrices antaño abrasadoras,
la ausencia del deseo. Lentísimos rosarios de la lluvia.

Niña con cuerpo de agua. Te arrancaron
algo y después no dejaron de arrancarte
la memoria de algo
ni la memoria del extirpamiento.

Hoy tu cuerpo se acuerda de la lluvia
y mi cuerpo se acuerda de tu cuerpo.



Jorge Riechmann, Amarte sin regreso, Hiperión, Madrid, 1995, p. 83.

Los libres, Eduardo Galeano

miércoles, 11 de mayo de 2016
Ave fénix, Viorel Marginean

LOS LIBRES

   En los días, los guía el sol. En la noche, las estrellas. 
   No pagan pasaje, y viajan sin pasaporte y sin llenar formularios de aduana ni de migración.
   Los pájaros, los únicos libres en este mundo habitado por prisioneros, vuelan sin combustible, de polo a polo, por el rumbo que eligen y a la hora que quieren, sin pedir permiso a los gobiernos que se creen dueños del cielo.

 
Eduardo Galeano, El cazador de historias, Siglo XXI, Madrid, 2016.