[Lo que sentimos...], John Coltrane

sábado, 14 de julio de 2012



Lo que sentimos en lo más profundo de nuestro interior, debe comunicarse a los demás. Aunque yo no sé exactamente lo que la gente desea y temo equivocarme cuando intento adivinarlo. Por otra parte, ¿acaso cada individuo, tomado en particular, desea lo mismo que su vecino? [...] Quisiera aportar a la gente algo que se parece a la felicidad. Me gustaría descubrir un procedimiento tal que sólo deseando que lloviera, se pusiera enseguida a llover. Si uno de mis amigos se pusiera enfermo, yo tocaría cierta melodía y se curaría; si se arruinara, yo interpretaría otra canción e inmediatamente recibiría todo el dinero que necesitara. Pero cuáles serían esas piezas y cuál es la vía a recorrer para lograr su conocimiento, lo ignoro. Los auténticos poderes de la música son todavía desconocidos. Poder dominarlos debe de ser, creo, la ambición de todos los músicos. El conocimiento de esas fuerzas me apasiona. Quisiera provocar reacciones en los oyentes de mi música, llegar a crear auténticos climas. Quiero avanzar en esa dirección y llegar lo más lejos posible. Espero que todo lo que he hecho hasta ahora no sea más que el principio.



Michael Delorme (ed.), Conversaciones con John Coltrane, Alpha Decay, Barcelona, 2012, pp. 65-67.

Amor / Muerte, Javier Moreno

viernes, 13 de julio de 2012
Amor y muerte, George Frederic Watts


AMOR

Aproximadamente 593.000.000 resultados
    (0,09 segundos)

MUERTE

Aproximadamente 170.000.000 resultados
    (0,08 segundos)

Oh, muerte, dónde está tu victoria



Javier Moreno, Cadenas de búsqueda, El Desvelo, Santander, 2012, p. 48.

Sentados en un banco dos viejos escuchan la radio, Juan Bello Sánchez

lunes, 9 de julio de 2012
Gente al sol, Edward Hopper



SENTADOS EN UN BANCO DOS VIEJOS ESCUCHAN LA RADIO

atrapa la arena la fugacidad en una huella
el mediodía obtiene sus sombras en el árbol

después está el mar
y todos los ojos que ruedan azules por sus paredes

el horizonte reparte el cielo
ahoga al sol en su camino perenne y metódico

sentados en un banco dos viejos escuchan la radio
mientras se pierde el tiempo
y deja de ser tiempo y es un gato de ceniza



Juan Bello Sánchez, El futuro es un bosque que ardió en alguna parte, La Bella Varsovia, Córdoba, 2011, p. 47.

[El soldado desconocido], Antonio Machado

sábado, 7 de julio de 2012
Tumba del soldado desconocido, Ljuba Markovic



Nunca debéis incurrir en esa monstruosa ironía del homenaje al soldado desconocido, a ese pobre héroe anónimo por definición, muerto en el campo de batalla, y que, si por milagro levantara la cabeza para decirnos: "Yo me llamo Pérez", tendríamos que enterrarle otra vez, gritándole: "Torna a la huesa, ¡oh Pérez infeliz!, porque nada de esto va contigo".



[Hay ciertas ocasiones...], Yukio Mishima

jueves, 5 de julio de 2012
Fuerzas oculares, Roberto Matta



Hay ciertas ocasiones en las que los seres humanos creen que pueden conseguirlo todo. En estos momentos, cuando todo su ser está empapado de esta creencia, ven normalmente muchas cosas que normalmente son invisibles para los ojos humanos. Luego, pasado un tiempo, incluso después de haber descendido hasta el fondo del pozo de la memoria, estos momentos reviven unos instantes y de nuevo les recuerdan a los hombres la milagrosa plenitud de las penas y las alegrías del mundo. Nadie puede evitar estos hitos del destino, como tampoco puede nadie —sea quien sea— evitar la desgracia de que sus ojos vean más de lo que pueden soportar.



Yukio Mishima, Sed de amor, Alianza, Madrid, 2008, p. 151.

[Sólo días de viento...], Ozaki Hôsai

martes, 3 de julio de 2012
Campo de avena y amapolas, Claude Monet




Sólo días de viento
después que acabé de sembrar
la cebada


                                                     Ozaki Hôsai



Ozaki Hôsai, Taneda Santôka & Tamaguchi Seichi, Tres monjes budistas (110 haikus), CEDMA, Málaga, 2008.

Un resplandor que se demora entre los párpados, Eduardo Galeano

domingo, 1 de julio de 2012
Baile nocturno de las vías, Ronald Nadeau



UN RESPLANDOR QUE SE DEMORA ENTRE LOS PÁRPADOS

   Ocurrió esta tarde, en el andén, mientras esperaba el tren a Barcelona.
   La luz encendió la tierra entre las vías. La tierra tuvo de pronto un color muy vivo, como si se le hubiera subido la sangre, y se hinchó bajo las vías azules.
   Yo no estaba feliz, pero la tierra sí, mientras duró ese largo instante, y era yo quien tenía conciencia para saberlo y memoria para recordarlo.



EDUARDO GALEANO, Días y noches de amor y de guerra, Laia, Barcelona, 1981 (1978).